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viernes, 26 de mayo de 2017

Cafe Tacuba : Jei Beibi (2017)


Hablar de Café Tacuba es hablar, entre muchas iluminadas cualidades, de diversidad. Basta oír el sensacional Re (su mítico álbum de 1994) para constatar que desde siempre estos mexicanos se mostraron inquietos, haciendo convivir canciones tan disímiles como 'La ingrata', 'El ciclón', 'Esa noche' o 'El borrego' en menos de veinte minutos. Más adelante las cosas no cambiaron demasiado, Avalancha de éxitos (1998) y Revés/Yo soy (1999) bailaron sobre la misma irreverencia y no fue sino hasta la llegada de Cuatro caminos (2003) y su continuación Sino (2007) en que por primera vez pudimos oír a una banda relativamente acomodada/domesticada en un determinado estilo. En ese sentido, El objeto antes llamado disco (2012) no hizo sino retomar aquella cualidad innata de la banda, la de danzar a gusto sobre cuanto estilo les pareciese necesario. 

Tranquilos, que tengo un punto, y este es que nadie debería criticar a Jei beibi por su falta de dirección ya que esta ha sido, salvo excepciones, la principal cualidad de estos mexicanos desde sus inicios. Que hoy los tipos componen por separado y se reúnen cada cuatro o cinco años únicamente a realizar pequeños aportes sobre aquellas composiciones es también sabido, lo cual no hace más que confirmar el punto, y si este, el octavo álbum de Café tacuba falla es básicamente a causa de que las canciones que esta vez encontraron no suenan tan inspiradas como en otras ocasiones. 

El primer problema con que cuenta Jei beibi es la falta de highlights marcados. Si, que está la sensacional 'Disolviéndonos', por paliza el mejor tema del álbum, pero esta no encuentra relevo de su nivel en el resto del disco. Encontramos momentos altos en el pop de '1-2-3', la introspección de 'Matando' o los ambientes que generan 'Resolana de luna' (¡una lástima lo corta que es!) o 'Diente de león' pero ninguno de estos te vuela la cabeza (como si hacían 'Pájaros', 'De este lado del camino', 'Olita de altamar' o la mencionada 'Volcán' en su anterior trabajo). Tampoco la linea media sorprende demasiado, ahí 'Automático',  'Futuro', 'Me gusta tu manera' y 'Que no' algo tienen, cada una en lo suyo, pero no alcanzan a impactar o emocionar, mientras que 'Enamorada' , 'El mundo en que nací', 'Vaivén' o 'Celebración' derechamente suenan faltas de chispa ...

El octavo álbum de Café tacuba (horrible portada por cierto, y peor título), el primero lejos de una trasnacional (100% producido y promocionado por ellos mismos), funciona a ratos pero en general del cumple no pasa. Mantiene así la tradición de la banda de continuar un gran álbum con uno de menor peso, y no pasa nada en admitirlo, que el recorrido que los mexicanos han llevado durante estos 25 años, sacando adelante una fantástica, humilde y honesta carrera, no se los quita nadie. 

3.0 // Bueno, cumple.


Otras reseñas de Café Tacuba:

martes, 23 de mayo de 2017

Firespawn : The Reprobate (2017)


Durante la última década el concepto de "supergrupo" ha generado más decepciones que encanto, verificando más bien que la suma de las partes no siempre hacen un todo. Sin embargo, hay excepciones, y Firespawn encarna una de esas. Con integrantes de Emtombed (voz y guitarra), Unleashed, Necrophobic y Dark funeral, este proyecto, que debutó en 2015 de buena forma (aunque tampoco impresionó a demasiados), llega dos años más tarde para dar que hablar con buenas armas, y es que si el debut estuvo bien, lo desarrollado acá en The reprobate (gran portada además) se enmarca desde ya entre lo mejor que oiremos en el año en materia de metal. Dicho en simple: el salto cualitativo entre el debut y este álbum es tremendo, y de aquello damos fe desde el comienzo del álbum, cuando 'Serpent of the ocean' comienza a danzar sobre un doble pedal constante pero regalándonos a la vez un coro claramente reconocible nuestros ojos se abren a más no poder y comprendemos que esto al menos pinta bien...

La grata sensación se confirma con los imparables dos minutos y algo de 'Blood eagle' seguidos de 'Full of hate', que cuenta con una aceleración endemoniada en los últimos veinte segundos, mientras que los matices comenzarán a aparecer en la pasada por 'Damnatio ad bestias' + 'Death by impalement', dos que apuntan a un death muy clásico pero que a la vez incorporan quiebres instrumentales notables los cuales inevitablemente envuelven al oyente. Esta tendencia se mantendrá durante la segunda mitad del álbum, un sonido directo, interpretaciones guturales que se manifiestan con protagonismo, juegos de guitarras, temas veloces y otros que funcionen como potentes medios tiempo.   

Es cierto, Firespawn no descubren nada nuevo, pero lo que estos cinco tipos han entregado acá no puede sino dejar una gratísima impresión, tanto por su grado de precisión técnica como de talento a la hora de armar un compendio de temas que en ningún momento se acerca siquiera a agotar. The reprobate es death brutalísimo ejecutado con una precisión quirúrjica que no entrega respiro, y en ese sentido no deja de dar gusto el observar como la música extrema sigue regalando sorpresas de este calibre. 

4.0 // Excelente!

viernes, 19 de mayo de 2017

Residente : Residente (2017)


La salida de este, el primer álbum en solitario de René Pérez (a.k.a Residente), me vino bien. Me obligó (?) a recordar los viejos álbumes de Calle 13, que se yo, Residente o visitante (2007) y Los de atrás vienen conmigo (2008), dos discos tan divertidos como irreverentes que hace mucho no disfrutaba pero que a día de hoy me siguen sacando carcajadas. Ahora, el tiempo fue desgastando a Calle 13, a la banda y sobretodo al personaje construido por René, esto comenzó a vislumbrarse en Entren los que quieran (2010) pero se percibió con fuerza en el pésimo Multi viral (2014), un álbum que fuera de evidenciar falta de ideas (¡tomarse cuatro años para un disco tan malo!) también llegó para probar aquello de que el peor enemigo de todo ser humano siempre fue y será su propio ego. El caso es que poco de Calle 13 se percibió en aquel Multi viral, y si mucho de René Pérez, de ahí que no sorprendiese en absoluto la noticia de que la banda se acababa y el siguiente paso sería efectivamente el oír al vocalista en solitario. Sin embargo, para sorpresa de sus detractores, el homónimo debut de Residente está lejos de ser el desastre que algunos podrían haber esperado...

El disco abre con la breve 'Intro ADN / DNA' seguida de 'Somos anormales', en estas el artista reflexiona respecto a su descendencia y celebra la diferencia entre los seres humanos, y si bien los temas suenan divertidos musicalmente no hay anda acá demasiado singular. Es con 'Interludio entre montañas siberianas' y los interesantes orientales de 'Una leyenda china' donde comenzamos a ver los frutos del viaje que René emprendió por el mundo previo a la edición del disco (el tipo anduvo por África, Asia y Europa buscando inspiración), esto se complementará con otro interludio ('Haruna Fati') y 'Dagombas en Tamale', cuyo sonido tribal se complementa de buena forma con una letra que celebra la escasez y austeridad de los pueblos del mundo. 

La dulzura de la romántica 'Desencuentro' abre la segunda parte del álbum y acierta colaborando con la actriz y cantante francesa Soko pero el tono combativo se retomará en 'Guerra', que pese ser un auto plagio de muchas canciones de Calle 13, funciona y suena fresca gracias a los elementos folclóricos con que cuenta. Lo interesante es que a estas altura vamos en el octavo tema y, cosa curiosa, seguimos ahí disfrutando del experimento, el cual incluso vive sus mejores momentos con la notable 'Apocalíptico', otra donde el vocalista cede protagonismo a voces femeninas y en materia instrumental equilibra electrónica con tribales acertando totalmente. 

En la recta final el disco vivirá un pequeño bache con 'La sombra' y 'Milo', que no están mal pero nuevamente recurren al auto plagio con fraseos que parecen sacados de cualquiera de los dos últimos álbumes de Calle 13 ("Somos las sombras que no tienen cara / Somos las sombras de los que no tienen nombre / Somos todo lo que la luz no te cuenta / Somos todo lo que la luz esconde...") para luego recuperar la frescura con el tema más divertido del álbum, 'El futuro es nuestro' y la reflexión en la excelente 'Hijos del cañaveral'.

En definitiva, Residente entrega un trabajo cargado de influencias folclóricas asiáticas/africanas, todas bien cohesionadas y que logran entregarle frescura a un personaje que venía bastante desgastado. El experimento se agradece y en general se disfruta, aunque claro, de todas formas el vocalista tropieza durante algunos momentos consigo mismo, recurriendo al populismo y al auto plagio.

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Calle 13:

jueves, 18 de mayo de 2017

Chris Cornell (1964 - 2017)


Soundgarden, Temple of the dog, Audioslave y una prolífica carrera en solitario. Wow , es bastante lo que nos ha dejado el gran Chris Cornell, quien tristemente nos ha dejado, recordándonos una vez más lo frágil de nuestra existencia. Y no hay más, quienes amamos esto de la música estamos de luto, se nos ha ido un creativo innato, una de las gargantas más singulares de los últimos tiempos y una figura enorme dentro del mundo de la música. 

Se nos ha ido un grande, uno más...

martes, 16 de mayo de 2017

Single: The War On Drugs // Thinking Of A Place


El paso de los años no ha afectado mi valoración de Lost in the dream, el tercer y definitivo álbum de The war on drugs. A tres años del lanzamiento de aquella maravilla le ha tocado a Adam Granduciel salir a demostrar que el proyecto puede tener vida más allá del impacto de dicho trabajo, y bueno, a falta de un nuevo disco bien viene un single aislado, como es el caso de 'Thinking of a place', once delicados minutos que al menos dejan claro que el guitarrista no pretende entregar concesiones y el que vale la pena seguir esperando por lo nuevo de la banda ...

sábado, 13 de mayo de 2017

Kasabian : For Crying Out Loud (2017)


De la mano de una de las portadas más horribles de los últimos tiempos, lo cual no es poco considerando que ya venían de una bastante pobre, los ingleses de Kasabian regresan tras tres años de silencio y con la seria intención de recuperar terreno tras un vapuleado 48:13, disco que en lo personal no me pareció el desastre que gran parte de la crítica consideró pero que claro, su nivel lejos estuvo del fantástico Velociraptor! (2011), con seguridad su mejor álbum a la fecha. El caso es que reaccionan respecto a su antecesor e intentan esta vez volver a las guitarras entregando un disco contagioso, alegre y ruidoso, un disco divertido pero que carece de ambiciones que vayan más allá del regalar un buen momento. Y es que, por más que en algún momento hayan insinuado lo contrario, no debemos olvidar el que los chicos de Kasabian son unos tipos simples, lo de ellos es el rock directo y ahí se mueven muy pero muy bien.

La entretención ve la luz desde las primeras notas de 'III Ray (The king)', que con su vértigo envuelve de inmediato, en la misma linea la explosiva 'Twentyfourseven' o la genial 'Comeback kid' dan muestras claras de las intenciones que posee este álbum: diversión y más diversión. Kasabian son una banda para vivirla en directo y For crying out loud ha llegado para recordarnos aquello. Entre medio un single pegajoso ( 'You're in love with a psycho'), una balada en tono acústico que acierta ('Wasted') y un pequeño bajón excesivamente meloso ('Good fight'), el caso es que en su primera mitad el álbum es directo y claro, funcionando en practicamente todo momento.

La segunda parte del disco llega para poner cierta pausa, recordando esos momentos reflexivos y psicodélicos que hace rato no oíamos en Kasabian, ahí 'The party never ends', 'Are you looking for some action?' destacan mientras que el resto es relleno agradable, cerrando así un disco en la linea de lo que los ingleses suelen ofrecer: diversión e irregularidad en idénticas proporciones. Como sea, vuelven a salir bien parados, For crying out loud en lo suyo funciona y mantiene viva a una banda que, a diferencia de varios de sus pares generacionales (Kaiser chiefs, Keane, The Killers son algunos claros ejemplos), se niega a sucumbir. 

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Kasabian:

martes, 9 de mayo de 2017

The Cranberries : Something Else (2017)


Aún en tiempos tan jodidamente marcados por el mercado cuesta encontrar un lanzamiento tan descaradamente forzado como el que The cranberries acaba de entregarnos. Y es que absolutamente nada más que (supongo) alguna relación contractual que cumplir justifica la edición de Something else, un álbum sobre el cual no pretendo detenerme demasiado ya que, a decir verdad, es muy poco lo que acá hay para acotar.

De que los irlandeses fueron grandes, ¡que duda cabe! De que cuentan en su repertorio con un puñado no menor de gloriosas melodías, ni hablar, sin embargo, las cosas por su nombre: estamos frente a una grabación absolutamente vacía y carente de sentido. Y es que si el regreso en 2012 de la mano de un insípido Roses supo a poco, esto ni siquiera califica en esa categoría, es que esto es la nada misma, una especie de "grandes éxitos" en versiones alternativas (todas muy pero muy inferiores a las originales, que por cierto no necesitan retoque alguno), donde la banda logra lo que jamás creímos posibles: quitarle toda intensidad a 'Ridiculous thoughts'  y restarle emoción a hermosas piezas como 'Dreams' o 'You and me', esto a causa del innecesario sobrecargo de violines en los arreglos. Ahora, claro, los temas que ha sido muy poco retocados, como 'Linger', 'Zombie' o 'Animal instinct' pasan la prueba, pero basicamente porque suenan en acústico y hablan por si solas...

En materia vocal, notamos que Dolores O'riordan vive una especie de síndrome Ana Torroja (cada vez se le oye con menos potencia y más efectos sobre su registro) mientras que el descalabro se ha intentado compensar con la inclusión de tres temas inéditos en el álbum, los cuales lamentablemente aportan poco y nada al catálogo de The cranberries por lo que finalmente Something else no pasa de ser un compilado poco logrado, que no se justifica en ningún momento y cuyo fin, supongo, ha sido únicamente el hacer caja a costa de los pocos fans que aún quedan por ahí rondando y tener una excusa para salir de gira. 

1.0 // Fatal !